La Tomatina de Buñol - Valencia
La Tomatina de Buñol
La Tomatina de Buñol - camiones cargados de tomates
la tomatina - Buñol - Valencia
La tomatina en plena batalla

LA TOMATINA DE BUÑOL

A menos de una hora de la ciudad de Valencia, en la Comarca de la Hoya, se encuentra Buñol, pueblo de la provincia de Valencia, donde cada año, el ultimo miércoles de Agosto, en la Plaza del Pueblo y a las 11 de la mañana, celebran su fiesta mas popular, la Tomatina.

Buñol, es un pueblo muy conocido por sus tradiciones gastronómicas y estupendos parajes ideales para el senderismo y el descanso, donde puede visitar la Cueva Turche, la Cueva de las Palomas, la Fuente de San Luis, el Puente Natural, el Río Juanes, el Museo Arqueológico, el nacimiento del Río Mijares y el Castillo de Buñol.

Cuenta con más de 11 parques y jardines, esplendidas atracciones naturales como las Moratillas, Covalta, el Camino de Carcalín. Situado a 38 Kilómetros de la ciudad de Valencia, Buñol tiene muy buenos accesos por la Autovia A-3, o por tren que para estas fechas, Renfe amplia sus horarios de trenes a Buñol.

La Tomatina de Buñol, es un espectáculo, de una hora de duración, en la que alrededor de más de 40.000 personas, se concentran en este pueblo valenciano para lanzarse unos contra otros, mas de 100.000 tomates, en una batalla que dura una hora, disfrutando de una experiencia inolvidable.

A las 11:00h., del ultimo miércoles del mes de Agosto, un cohete de agua marca el inicio de la Tomatina y los camiones empiezan a circular por el pueblo repartiendo tomates a la gente empezando la batalla, una fiesta internacional muy original donde todo el mundo puede participar siguiendo unas reglas muy elementales y de sentido común.

La Tomatina de Buñol, se viene celebrando desde 1944 en la que unos jóvenes, durante un desfile de gigantes y cabezudos, deseaban desfilar, y al no dejarles participar, organizaron un tremendo altercado lanzando a los participantes, los tomates que se encontraban en un puesto de verduras muy próximo al desfile.

Finalmente los responsables del altercado, fueron detenidos y condenados a pagar los daños y destrozos causados. Pero al siguiente año, en el mismo desfile, volvieron a realizar el mismo altercado, pero llevándose de su casa, los tomates, obligando nuevamente a intervenir a las fuerzas del orden.

Esta situación se vino produciendo de forma esporádica en los años siguientes hasta que en 1950, el ayuntamiento oficializo la fiesta, aunque, por los desmanes que se producían, se prohibió nuevamente al siguiente año.

El pueblo siguió insistiendo, y finalmente, la fiesta del tomate, se permitió nuevamente, pero al lanzamiento de tomates se le añadió bañar con agua a los espectadores sin respetar a las personalidades visitantes y autoridades, por lo que en 1957, se prohibió nuevamente con penas que incluían hasta cárcel.

En ese mismo año, ante medidas tan drásticas, los vecinos organizaron una procesión que la calificaron como el entierro del tomate, portando un ataud con un enorme tomate en su interior, acompañado de la banda de música y marchas fúnebres.

Pero nuevamente en 1959, la fiesta fue incluida en el calendario festivo del pueblo, como la Tomatina que permitía arrojar tomates cuando sonase una carcasa y se terminaría al sonar una segunda carcasa.

A partir de 1975, los Clavarios de San Luis Bertrán organizan la Tomatina, con el animo de darle mayor popularidad, encargandose de llevar los tomates para la fiesta, en lugar de los vecinos como se venia haciendo en años anteriores.

Los Clavarios siguieron llevando el peso de la fiesta, hasta que en 1980, ante la gran afluencia de visitantes y el aumento de toneladas de tomates necesario para la Tomatina, el Ayuntamiento de Buñol, se hizo cargo de llevar los tomates necesarios para esta gran fiesta popular.

En el año 2002, la fiesta de la Tomatina es declara Fiesta de Interés Turístico Internacional, reuniendo actualmente a mas de 40.000 participantes en la que se reparten una cantidad superior a 100.000 tomates para esta batalla que tiñe de rojo, cada año, la Plaza del Pueblo de Buñol.

En esta fiesta, las nuevas normas prohíben introducir botellas u objetos que puedan producir daño a los participantes, así como mucha precaución con el paso de los camiones, y es obligado aplastar los tomates antes de lanzarlos, para que no hagan daño, y finalmente, hay que dejar de lanzar tomates al segundo cohete de aviso, que indica el final de la batalla. Se suele ir en bañador, chubasqueros, gorros de agua para proteger el pelo, gafas de buceo para evitar el contacto con los ojos y zapatillas atadas.

A partir del lanzamiento del segundo cohete que indica el final de la Tomatina, la Plaza del Pueblo presenta un impresionante aspecto teñida de rojo y por su suelo circulando verdaderos ríos de jugo de tomate, en espera de la entrada de los camiones de bomberos para realizar la limpieza del lugar, momento que los visitantes aprovechan para ducharse y refrescarse aunque el Ayuntamiento facilita baños, lavabos y duchas para el aseo de los participantes.

La tomatina de Buñol
La Tomatina - llegada del agua